Niñxs de alta sensibilidad

Niñxs de alta sensibilidad

Desde el mismo momento del nacimiento los niños muestran diferentes formas de relacionarse con las personas y con su entorno. Hay niños muy tranquilos, otros son más inquietos, unos duermen más otros lloran menos, etc. Todas estas diferencias se deben a múltiples factores, como la genética, el entorno, las circunstancias pre y perinatales, etc, que irán definiendo su desarrollo a lo largo de su vida.

Así pues, cada niño/a es diferente de cualquier otro, pero existe un porcentaje de niños (alrededor del 15 – 20%) que nacen con un sistema nervioso atípico, de rápido funcionamiento, que hace que tengan una alta sensibilidad en el procesamiento sensorial y respondan biológicamente a las circunstancias de su entorno. Esto se traduce en niños extremadamente sensibles, capaces de captar más información y de forma más profunda, generalmente reflexivos y conscientes, es sienten fácilmente abrumados por los altos niveles de estimulación (lo que hace que eviten ciertos entornos), por los cambios repentinos y por el sufrimiento emocional ajeno, ya que son muy empáticos.

La alta sensibilidad es hereditaria y puede convertirse en una gran fortaleza o bien una seria dificultad. En un entorno seguro y comprensivo con sus particularidades estos niños, inteligentes, comprensivos, imaginativos y creativos desarrollamos un gran potencial y pueden llegar alcanzar grandes metas. Paradójicamente, un entorno desfavorable, o que no es capaz de responder adecuadamente a las delicadas necesidades emocionales de estos niños, pueden ser considerados como niños «difíciles», ya que son emocionalmente muy intensos, exigentes, persistentes y perfeccionistas, se pueden frustrar con facilidad y sentirse extraños en algunas situaciones. Este hecho hace que puedan ser erróneamente diagnosticados con algún trastorno, como TDAH, TEA o Trastorno Negativista Desafiante entre otros, dado que en situaciones de estrés y adversidad su salud física y mental se puede ver seriamente comprometida y verterlos en un gran número de problemas que preocupan a padres y profesionales.

Cabe destacar sin embargo, que los niños con alta sensibilidad no son niños enfermos, pueden convertirse en niños enfermizos, pero si se detecta esta particularidad y orienta profesionalmente en el entorno sobre cómo actuar, especialmente en situaciones nuevas o con un elevado número de estímulos sensoriales, devienen niños (y posteriormente adultos) que despuntan en muchos aspectos, ricos en valores, responsabilidad social, creatividad, resolutivos, conscientes, amables, constantes y capaces de llegar allí donde se propongan.

¿Creéis que tenéis un niño/a de alta sensibilidad (NAS) o que vosotros sois un adulto altamente sensible (PAS)? Existen on-line muchos tests que pueden aproximarse en la detección, aunque es recomendable que se acuda a un profesional para que pueda orientar sobre cómo tratar con estos niños y ayudarles a desarrollar sus fortalezas.

No hay comentarios

Publica un comentario