La importancia de conocer el tipo de vínculo que marcó tu infancia

La importancia de conocer el tipo de vínculo que marcó tu infancia

El estilo de vínculo puede marcar las relaciones adultas, con los demás adultos y con tus hijos.

Hasta cierto punto todos estamos familiarizados con el tema del vínculo y procuramos llevar a cabo con nuestros niños una vinculación segura de la mejor manera que podemos, ¿pero conocemos realmente las repercusiones a largo plazo?

La primera relación personal que tiene un bebé es la que le vincula a su figura de apego. Durante algún tiempo es casi la única. Su bienestar y su seguridad dependen totalmente de esta persona. La idea de relación que el niño construye tiene mucho que ver con los sentimientos que experimenta en esta etapa. No es lo mismo acostumbrarse a la comprensión y el afecto que a una atención intermitente, a el rechazo o incluso a maltrato. El autoconcepto, la confianza en los demás y la capacidad para identificar emociones comienzan a asentarse durante el primer año de vida, que será el más importante en este aspecto.


De este modo, las personas que desarrollan vínculo seguro a lo largo de su infancia tienen tendencia a construir relaciones saludables cuando se convierten en adultas. Han aprendido qué cosas les hacen sentir bien y saben cómo buscarlas. Para ellas, equilibrio y felicidad van de la mano. Por el contrario, los niños que desarrollan vínculo evitativo suelen ser adultos con dificultades para expresar afecto. El rechazo que sufrieron durante sus primeros meses de vida les movió a inhibir o abandonar sus necesidades. Se protegen con una coraza de falsa confianza. Intentan convencerse de que aislarse del afecto es también mantener a salvo de cualquier posible hostilidad.

En cambio, las personas con inclinación ambivalente pueden desear compartir tiempo con sus seres queridos y, paradójicamente, sentir incómodos al estar con ellos. La explicación está en una primera infancia en la que nunca tuvieron clara la disponibilidad de su cuidador. «Cuando está de buen humor resuelve sus necesidades, pero en otros casos no. Esta ambivalencia genera angustia en los niños.

Finalmente, los adultos con vínculo desorganizado experimentan problemas para crear y mantener relaciones. Las dramáticas circunstancias sufridas en su infancia los hacen percibir a los demás como inaccesibles y a sí mismos como indignos.

Como padres es muy importante ser conscientes de qué tipo de vínculo desarrollamos con nuestros padres, sin culpabilizarlos, ellos lo hicieron lo mejor que supieron, pero está demostrado que existe una importante tendencia generacional a repetir patrones de crianza (a veces a veces un extremo hace que reproducimos el otro extremo, pero sin dejar de lado el patrón extremista independientemente de la dirección).

Conocer la afectividad que marcó nuestra infancia nos puede ayudar a comprender, sanar y perdonar, y sobre todo y a romper este patrón y criar desde la conciencia niños equilibrados, felices y libres.

No hay comentarios

Publica un comentario